Da la impresión de que Facebook se ha convertido en ese lugar a donde uno tiene que ir o estar, en una especie de refugio donde uno puede desconectar de la realidad. Es extraño, que intentemos relajarnos viendo lo que hacen y dicen los demás. En este punto me doy cuenta de que el tema ofrece multitud de caminos posibles. En primer lugar miramos y ansiamos tener alguna notificación; ese cuadrito rojo con un número blanco dentro entre tanto azul. Somos seres sociales, no hay duda acerca de eso. Luego pasamos revista sobre las "contribuciones" de los demás; cada vez más gente y cada vez más contribuciones-que-atender, y aunque siempre se dispone del mismo tiempo para atender facebook cada vez hay menos para cada contribución. Es decir, que al final mirar el muro completo se termina convirtiendo en una especie de contrarreloj en la que termina primando la cantidad frente a la calidad.
Más interesante me resulta analizar la calidad del intercambio. Decía no hace mucho que-mirar-el-muro-me-recordaba-a-mirar-el-cielo-estrellado... Emitir un mensaje y esperar una respuesta de la masa anónima se parece demasiado a un simulacro de conversación. Facebook es la nueva botella en la que introducimos nuestros mensajes antes de lanzarlos al mar. ¿Y quienes hacían una cosa así? ¿Los náufragos o los desesperados? Una idea me ronda hace tiempo. ¿Qué esperamos encontrar verdaderamente en Facebook? ¿Comunicación? ¿Acaso no basta mirar alrededor y comunicarse sin más?
La pregunta es la siguiente: ¿ Qué espera uno verdaderamente cuando se comunica?
Esa es la pregunta. Aquí queda, en mi Facebook-tella!!
Ahora me gustaría saber vuestras respuestas!!
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