lunes, 10 de febrero de 2014

LA CONSTELACIÓN PERDIDA

Al salir de la tienda pudo observar el cielo estrellado como tantas otras veces. Pero esta vez lo encontró colmado de belleza, tal vez azuzado por la amenaza de ser la última noche de su vida. Dentro de la tienda, el consejo de ancianos seguía deliberando. El hombre blanco había acampado más allá de las colinas y el ataque era inminente. El consejo de ancianos le había comunicado que entraría en combate; que al tener la edad de procrear también podía jugarse la propia suerte defendiendo lo que amaba. Nunca había sido un guerrero pero aunque lo hubiera sido la probabilidad de salir con vida de aquella embestida era tristemente baja. El hombre blanco tenía la pólvora y las flechas poco podían hacer ante tremendo poder destructivo. Y además de poseer la pólvora, éstos se multiplicaban exponencialmente por momentos. Y las insuficientes flechas poco podían hacer. Ante ese panorama observaba las constelaciones, las escudriñaba como buscando una clave. En el campamento el resto de la tribu se preparaba para el enfrentamiento. Nadie se pintaba la cara ya, ni danzaba en torno al fuego; la eterna retirada había erosionado la fe en espíritus protectores. Nadie confiaba ya en la victoria. Muchos otros antes que ellos habían caído defendiendo el mismo amor, la misma vida, el mismo sueño... Aunque una minoría, cada vez más numerosa, elegía la vía de la rendición; claudicar y convertirse en esclava de los hombres blancos. “Acaso no era preferible morir de pie que vivir de rodillas?”, se preguntaba furioso contemplando el firmamento que ya empezaba a clarear. Se imaginó su vida de esclavo; su familia encadenada con grilletes y tratados peor que a bestias, sufriendo las continuas y brutales vejaciones de aquella gentuza miserable y prepotente. Acaso no era su deber defender con su vida lo que de verdad amaba? Quizá en otras circunstancias. Si tuviera más edad y el cansancio le hundiera los ojos en sus cuencas y le pesaran las piernas y los brazos y no pudiera aferrarse ya a su arco... Ante la ausencia total de posibilidades de victoria la rendición se plantearía como la única salida. Pero este no era el caso. “Este no era el caso?”, se preguntó de repente entre esperanzado y desilusionado. Con la primera luz del día la trompeta de la caballería cayó sobre él como un mazo, rasgando como una tela la calma de un cielo sin estrellas.

martes, 26 de abril de 2011

La moda y el Alma

Un tema de gran relevancia poco tratado o descuidado a pesar de su extremada trascendencia es el de la Moda. y no me refiero, evidentemente a lo que acontece con la ropa, etc... sino a otro tipo de modas que se instalan sutílmente en el campo de la opinión; basta con que alguien de cierta reputación (merecida o no) alague algún objeto o sujeto, para que el valor de este aumente inmediatamente. El criterio del primero (considerado una "autoridad") es imitado por un segundo, y este por un tercero, y así sucesivamente hasta el infinito al margen del verdadero valor del objeto-sujeto valorado...

Todo esto nos situa en una posición complicada. Ahora sabemos que la Moda ocurre al margen del valor de lo valorado, que es una simple cuestión de imitación ciega (imitas al que consideras un ejemplo a seguir). Aclarar que la mayoría imita por miedo a quedarse fuera del rebaño. Uno de los efectos más nocivos de la moda, y la política sabe aprovecharse habilmente de esto, es que algo es bueno o malo dependiendo del número de votantes, según el número de seguidores. Es decir, la moda, la repetición por imitación por miedo a salirse del rebaño, termina discriminando lo bueno de lo malo; lo aceptable de lo punible, lo adecuado de lo desaconsejable...

Y lo que es peor aún, arrebata al ciudadano de a pié la posibilidad de elaborar sus propias ideas. ¿No es triste observar a individuos que siguen la moda alardear de tener ideas propias?¿Acaso alguien quire tener ideas propias? ¿ Acaso no asusta, no aturde saberse al margen de la manada?

Si a estas alturas alguien se pregunta para qué sirve tener ideas propias, yo le preguntaría qué sabe sobre la alienación!!
Tener ideas propias supone tener una identidad propia; supone no ser un "eunuco mental", conservar el alma ante los intereses comerciales de terceros. Otro aspecto importante a tener en cuenta es que la moda poco o nada tiene de altruista o des-interesada. La moda es ante todo comercio. Los índices de popularidad de ciertos sujetos-objetos tienen su reflejo inmediato en el mercado. ¿A quién se le escapa que tanto CR7 como Messi tienen más valor como marca que como deportistas?

Si alguien me pidiera un consejo yo le diría que apagase la televisión; que viera lo mínimo posible la televisión: la televisión es la verdadera enemiga del pensamiento y la vida!! Más fácil: la televisión es publicidad, la publicidad es comercio, el comercio manipulación-alienación!
Si apagas el tele-manipulador puede que te quedes en silencio, y puede que desde ese silencio empieces a escuchar tu propia voz y a tus propios pensamientos.

Dejar de ser un mero consumidor para convertirse en una persona no-alienada, con identidad, personalidad e ideas propias merece francamente la pena!! Por eso, desconfiad de las Modas! Cuando mucha gente señale en la misma dirección preguntad ¿por qué?¿para qué? No dejeis que os manipulen; que os arrebaten el alma!
"Porque el hombre no es más que ciego dando bastonazos dentro de un laberinto; un ciego que sonrie y pregunta por qué".

martes, 22 de marzo de 2011

BSO-Náufrago//Cast Away



NÁUFRAGOS I

¿Quién no se ha sentido náufrago alguna vez? Inevitable no sentirse así al comprobar cómo una amistad se va apagando indiferentemente, o cuando la inercia de la vida te va aislando en tus propias obligaciones y deberes; al comprobar que poco se parece a lo que alguna vez habíamos soñado. Si, todos estamos metidos aquí a contra pelo, y en el fondo todos vivimos la misma vida aunque en la superficie parezca lo contrario. Si algo queda claro viendo esta preciosa película ( Náufrago) es que todos estamos solos; aunque sea de forma sutil y casi imperceptible. La isla es una figura; acaso no somos todos islas andantes? y aunque nuestra bendita educación nos libere de la carga de tener que re-inventarlo todo en cada generación, ya lo decía Ortega;" el hombre no es un eterno Adán", no estaría nada mal no darlo todo por hecho. Igual que saber hacer fuego con un par de ramas secas deberíamos aprender a des-obviar tantas cosas! Entre otras cosas, deberíamos aprender urgentemente a sumar, pero no números sino magnitudes; aprender a sumar parcelas de la existencia que una mirada corta tiende a condenarlas a la exclusión mutua. Hay que ser expansivos e inclusivos; no contentarnos con nuestros límites actuales, debemos estirarlos al máximo de lo que podamos incorporando todo aquello que podamos, todo lo que tengamos al alcance de la mano.

domingo, 27 de febrero de 2011


sábado, 26 de febrero de 2011

"Mensaje en una Facebotella "

Da la impresión de que Facebook se ha convertido en ese lugar a donde uno tiene que ir o estar, en una especie de refugio donde uno puede desconectar de la realidad. Es extraño, que intentemos relajarnos viendo lo que hacen y dicen los demás. En este punto me doy cuenta de que el tema ofrece multitud de caminos posibles. En primer lugar miramos y ansiamos tener alguna notificación; ese cuadrito rojo con un número blanco dentro entre tanto azul. Somos seres sociales, no hay duda acerca de eso. Luego pasamos revista sobre las "contribuciones" de los demás; cada vez más gente y cada vez más contribuciones-que-atender, y aunque siempre se dispone del mismo tiempo para atender facebook cada vez hay menos para cada contribución. Es decir, que al final mirar el muro completo se termina convirtiendo en una especie de contrarreloj en la que termina primando la cantidad frente a la calidad.

Más interesante me resulta analizar la calidad del intercambio. Decía no hace mucho que-mirar-el-muro-me-recordaba-a-mirar-el-cielo-estrellado... Emitir un mensaje y esperar una respuesta de la masa anónima se parece demasiado a un simulacro de conversación. Facebook es la nueva botella en la que introducimos nuestros mensajes antes de lanzarlos al mar. ¿Y quienes hacían una cosa así? ¿Los náufragos o los desesperados? Una idea me ronda hace tiempo. ¿Qué esperamos encontrar verdaderamente en Facebook? ¿Comunicación? ¿Acaso no basta mirar alrededor y comunicarse sin más?
La pregunta es la siguiente: ¿ Qué espera uno verdaderamente cuando se comunica?
Esa es la pregunta. Aquí queda, en mi Facebook-tella!!
Ahora me gustaría saber vuestras respuestas!!

lunes, 21 de febrero de 2011

el ego y el diablo

dice nuestro amigo Eduardo Punset que la felicidad está en la antesala de la felicidad!! Que nuestro cerebro, en su estructura profunda está diseñado para que encuentre felicidad en la búsqueda, y no en el mero disfrute de la "cosa" deseada. Es decir, disfrutamos más en la expectativa del placer que del placer mismo!! Eso nos hace, o debería hacernos, replantearnos nuestra relación con el placer.

¿Y qué papel juega el Ego en todo esto?
se retiró Jesús al desierto cuarenta días a meditar, al final, el diablo lo visita para tentarlo, para ponerlo frente a su propio Ego; Jesús frente a su Ego. Le prometió todas las riquezas y reinos, etc... Y Jesús venció a su Ego. Igual que Buda venció al suyo justo antes de iluminarse. Aunque el Ego vuelve a salir como la cola de un lagarto, uno no puede aspirar a ser feliz si deja a su Ego campar a sus anchas en su alma, psique o corazón!!
No es descabellado identificar la voz del diablo en la del Ego... Habrá que pensarlo!!

sábado, 19 de febrero de 2011

hermanos en armas

No ha hay peor ciego que el que no quiere ver. Es cierto, aunque parezca chocante hay personas que se obcecan en mirar sin querer ver al mismo tiempo. La realidad está ahí fuera esperándonos, ansiosa por establecer relación con nosotros, y muchos miran hacia otro lado. ¿Por qué? Graciosamente se me ocurre pensar que por conveniencia; que uno hace y deshace por mera conveniencia, pero al final terminamos descubriendo que esa misma actitud es completamente contraproducente. Obtenemos lo opuesto a lo deseado. No se puede vivir con miedo. Esa es la peor ceguera; el miedo.

Lo peor del miedo es que te convence de que aquello a lo que temes es grandiosamente "real" y espantoso, casi siempre si fundamento. ¿Cuántas veces no hemos dicho eso de que "tampoco era para tanto"? ¡Y casi nunca lo es! Todos somos creadores, conscientes o no; creamos la realidad en la que habitamos. Aunque parezca que todos vivimos en el mismo mundo objetivo no debemos dejarnos llevar por las apariencias. Las apariencias son sólo eso; apariencias. Y precisamente debemos ser valientes para mirar más allá de la cortina de la apariencia!!

sábado, 6 de noviembre de 2010

CORRER ES DE VALIENTES



Correr es de valientes,
al contrario de lo que pueda opinar
algún "tonto" aspirante a humorista...
Huir sí es de cobardes; no enfrentarse
a la pereza es de cobardes
mirar hacia otro lado ante los problemas
es de cobardes....

Mirarle a los ojos al sufrimiento y vencerlo
es de valientes.
Saber apretar los dientes y los puños y tirar para adelante
es de valientes.

Cualquier persona inteligente sabe que la Poesía
no necesita papel y tinta para existir.
que las mejores metáforas no son las que se escriben
sino las que se encarnan
y vivifican a través del comportamiento.

Por eso correr es de Valientes...
igual que Don Quijote hacia los molinos,
que Ulises hacia Ítaca
igual que Frodo hacia el Monte del Destino.

Correr es una metáfora; una forma de meditación,
una forma de forjar la tenacidad,
de ir un poco más allá,
de soportar un poco más
cuando extenuado crees haberlo dado todo.
Es un camino a de autoperfeccionamiento,
un viaje al centro de uno mismo.

Que ningún perezoso pusilánime vuelva
a decir que correr es de cobardes.

Cuando miren a un corredor
estarán viendo a alguien que ha elegigo
enfrentarse al sufrimiento, que ha optado
por vencer, por purificarse a través
del esfuerzo...

Si son iteligentes
estarán ad-mirando a alguien
que ha decidido no desfallecer
ante el des-aliento, que no va
a bajar los brazos ante la adversidad,
que no va a tirar la toalla, que no se va a dejar vencer;
en fín... a alguien que entrena su Voluntad
para levantarse por encima de la Oscuridad y el Miedo.

A correr!

lunes, 20 de septiembre de 2010

Pasar a la Historia

Pasar a la Historia


La arena de la playa reflejaba la luz del sol de una manera que a Cornelio le pareció rabiosamente hermosa. La noche anterior la había pasado celebrando su cumpleaños junto s su mujer Sofía y su cuñado Genaro divagando hasta bien entrada la madrugada sobre los dones y beneficios de la jubilación tras una vida colmada de esfuerzos como maestro de escuela. “Adoro mi trabajo”, decía Cornelio cada vez que le felicitaban por su jubilación. Y era cierto, Cornelio no sabía que haría con todo el tiempo redundante que se le iba acumular entre las manos. “Uno no puede estar todo el tiempo viajando de un lado para otro… como si tratara de esconderse de algo”.

Contemplando la belleza del rompeolas, su agitación espumosa, su profundo colorido submarino, su fragante caricia volvió a recordar a los fenicios. Tantas veces los había referido en clase, y otras tantas cada vez que fijaba la mirada en el horizonte marino que llegaron a creerlo al borde de la obsesión.
- Hace casi tres mil años ya navegaban los fenicios por estas mismas aguas. No es difícil imaginarlos con sus barbas y sus túnicas y sus ánforas llenas de tesoros en busca de Tharsis… Por este mismo – se decía- con olas idénticas a estas acompañándolos igual que me acompañan hoy a mi… tres mil años después. Tampoco es difícil imaginarlos encaramados al velamen escrutando su ruta… pensando seguro en sus problemas cotidianos; en cada mujer dejada atrás en cualquier puerto, en las deudas, en el porvenir,.., en la supervivencia al fin y al cabo.

Lo que más me molesta, decía, de jubilarme es no saber a ciencia cierta si mi trabajo… si el fruto de mi trabajo me sobrevivirá. Entonces se concentraba en el tacto de sus manos, las apretaba, como si quisiera hacerse presente; absolutamente presente. “Cuando se aprende Historia inevitablemente también se aprende su olvido- solía decir-; aprehende cuantos fueron olvidados por la Historia”. Su cuñado Genaro le reprochaba que esos pensamientos no podían traerle nada bueno:”¡Otra vez con la matraca de los fenicios!- le decía. ¿Acaso no puedes vivir en paz como cualquier hijo de vecino?”


La mar en calma era profundamente azul. En el cielo ni una minúscula nube manchaba el inmaculado lienzo celeste, sólo gaviotas revoloteando y graznando juguetonas. Cornelio se ató el nudo del bañador y dirigió sus pasos hacia la orilla donde las olitas murmuraban gozosas el idioma del océano. Comenzó a mojarse la barriga, las muñecas… la nuca; el mismo ritual de siempre mientras ojeaba el horizonte pensando en los fenicios. Apenas prestó atención a los bañistas que jugaban y charlaban en la orilla. Todo era calma, placidez… como cualquier mañana de Agosto.

Cornelio se sumergió y comenzó a nadar. En ese momento ya no pensaba en nada más que en lo placentero que le resultaba nadar; la frescura del agua, la ingravidez… en la magia de tener un contacto puro con la naturaleza. Le gustaba alejarse de la orilla, sentirse rodeado de océano. Después se relajaba y se dejaba mecer por las olas. Un buen rato estuvo con los ojos cerrados sin mover un músculo. Cuando miró hacia la orilla le extrañó que todos los bañistas lo miraran y señalaran con el dedo. Afinó sus sentidos y trató de adivinar. “¿Qué demonios?” A una distancia de veinte metros una enorme aleta de tiburón se dirigía directamente hacia él. Cornelio creyó que le explotaba el corazón; latiendo al máximo de sus pulsaciones el tiempo se detuvo.”No!- gritó sin voz hacía dentro- No! No!”

Los ojos de su madre orgullosos, él llorando en la puerta de la guardería, su hermanita Ana recién nacida, jugando a las canicas en la calle, de cacería de madrugada, la primera cerveza, el acné juvenil, la primera vez que vio a Sofía, la primera vez, en la universidad, madrugadas de café y bostezos, su primera clase, el nacimiento de sus hijos Alberto y Rosa… Imágenes que corrían y se aglutinaban en su cerebro co-existiendo imposiblemente ubicuas.

Cornelio escuchó su propio grito: -“No!!”. Al abrir los ojos la realidad transcurría lentamente y sin sonido. Su cerebro dañado por la brutalidad de la súbita amenaza estaba colapsado. No sentía su cuerpo, nada, como si hubiera empezado a existir al margen de él. Veía acercarse la aleta desplazando el agua a su paso lentamente, elegantemente e incluso con cierta majestuosidad hipnótica. Nunca había visto un tiburón. Pensó irónicamente que sería lo último que vería. Y le sorprendió tanto su ironía como ver un tiburón en esas aguas. La aleta se acercaba a cada segundo y el pensamiento de Cornelio estaba fuera de control:” Mi último pensamiento- se decía- debería ser brillante…!”

¿Habría muerto algún fenicio en aquellas aguas devorado por algún tiburón? No había noticia alguna. De hecho no se tenían noticias de un ataque de tiburón en esas aguas en toda la Historia. Él sería el primero. Fogonazos de imágenes anticipadoras del futuro empezaron a inundar su mente de manera espontánea. Los restos de su cuerpo mutilado tapado por una sábana blanca custodiado por la Guardia Civil, fotografías en multitud de noticias en los distintos periódicos de tirada nacional, reportajes en todos los noticieros televisivos, personas anónimas refiriendo a otros lo ocurrido; lo ocurrido a Cornelio, el primer bañista devorado por un tiburón. Su muerte le daría la fama y el reconocimiento que le había escamoteado su vida. Pasaría a la Historia como los fenicios. Su muerte no sería el final; sobreviviría.

Chapoteaba ahora con los brazos tratando de llamar la atención trastornado por su delirio de grandeza.”Ven a mí- empezó extrañado con la voz en grito- Ven a mí maldito hijo de puta!” Fuera de sí gritaba y gesticulaba ante la inminencia del final. La aleta chisporroteaba y se deslizaba mecánicamente e indiferente ante la agonía de su víctima. Al ver la dentada cabeza del escualo Cornelio pensó en Sofía. Toda la vida juntos y ahora de repente… el final. La imaginaba llorando, desplomándose sobre su descuartizado cadáver, languidecer en su soledad… y no pudo soportarlo. Desde lo más hondo lanzó un desgarrador aullido tan desesperado y vehementemente poderoso que la aleta cambió de rumbo y comenzó a alejarse lentamente.

Cornelio volvió a sentirse el corazón y el miedo correr por las venas. Mientras observaba alejarse la aleta comenzó a pensar en la delgada línea roja entre el ahora y la eternidad. Cuando su mirada quedó fija en el horizonte no pudo evitar preguntarse si algún fenicio habría estado a punto de ser devorado por un tiburón.



18 sep. 2010 Javier Reyes

miércoles, 19 de mayo de 2010